Botritis, Pudrición del Racimo, o Moho Gris en Uvas (Botrytis Bunch Rot, or Gray Mold, of Grapes)

Grapes April 11, 2012|Print

Damon Smith, Universidad Estatal de Oklahoma

Botritis en uvas Riesling.

Síntomas

La señal más importante de la presencia de la enfermedad llamada Botritis, pudrición del racimo o moho negro es el crecimiento o esporulación marrón-grisácea del hongo en la superficie de las uvas infectadas. En las hojas, los síntomas de la Botritis se manifiestan como manchas de color verde, que se tornan marrón-rojizas y necróticas (muertas). En los pedicelos y los raquis, los síntomas parecen como parches cafés que se tornan negros y pueden provocar que parte del racimo se marchite y se caiga. Conforme las uvas maduras son atacadas, en variedades de uvas blancas los frutos se pintan de café, en variedades de uvas purpura los frutos se tornan rojos.

Sembrando Plantas Resistentes como una Opción de Manejo

La investigación ha demostrado que las variedades que producen racimos compactos presentarán síntomas más severos de esta pudrición, por lo que es recomendable cultivar variedades con racimos más abiertos, evitando el cultivo de variedades que producen racimos muy apretados. Algunas variedades son particularmente susceptibles a la Botritis y requieren de prácticas de manejo especiales, estas prácticas incluyen la remoción de hojas en el área del racimo y la aplicación de fungicidas específicos para Botritis (botricidos).

Opciones Culturales de Manejo

Debido a que la principal fuente de esporas se encuentra en estructuras fungosas que se forman en los tejidos viejos de las vides, la limpieza o sanidad del viñedo es extremadamente importante. La adecuada poda de las plantas en el periodo de invernación y la destrucción de las viejas cañas, clústeres y otras partes de la planta puede reducir significativamente la cantidad del inóculo primario (esporas).

El manejo del dosel o canopy durante la estación de crecimiento ayuda a incrementar el movimiento del aire en el viñedo, lo cual reducirá la humedad en las hojas (que es el principal componente para la infección). Las prácticas como el guiado de los rebrotes y la estratégica remoción de ciertas hojas también puede reducir el tiempo de secado de la planta de vid.

Opciones Químicas de Manejo

Un programa completo de aplicación de fungicidas para el control de la pudrición negra puede ayudar a controlar el daño causado por otros hongos al inicio de la temporada, y reducir el riesgo de una infección temprana de Botritis. Existe una gran variedad de fungicidas para el control de la Brotitis. Estos se aplican 3 o 4 veces durante toda la temporada en las etapas la floración, cerrado del racimo, envero y pre-cosecha. Un programa más agresivo de aplicación de fungicidas pudiera ser necesario para el manejo de la Botritis cuando se cultivan variedades susceptibles, en viñedos con historia de esta enfermedad, o cuando el clima es especialmente propicio para la propagación de esta enfermedad.

Si los fungicidas se aplican cerca de la época de la cosecha, recuerde checar el Intervalo Pre-cosecha (PHI) del fungicida para asegurarse que el fungicida que aplicará puede ser usado cerca del periodo de cosecha. Consulte las recomendaciones para la aplicación de fungicidas para el control de Botritis en la oficina de Extensión de su condado.

Causas

La Botritis o pudrición del racimo es la enfermedad más importante que ataca los racimos de uvas en el mundo. La enfermedad es causada por el hongo Botrytis cinerea, y puede presentarse en cualquier momento durante la estación de crecimiento. Las uvas presentarán daño, más comúnmente cerca de la cosecha, y el patógeno atacará el racimo muy rápidamente. Esta enfermedad es típicamente más severa en variedades con racimos apretados o compactos y en zonas donde el crecimiento de los doseles o canopies es muy denso y cubre la fruta, así como también en zonas de alta humedad.

Los daños causados por los pájaros, el granizo u otras infecciones fungosas pueden también estimular el ataque de estos hongos. Esta enfermedad puede causar daños muy significativos en la cosecha y reducir la calidad del fruto.

El hongo que produce esta enfermedad, inverna como micelio en los tallos, restos de material vegetativo, brotes y en las cortezas de las vides, o como una estructura de supervivencia endurecida (esclerocio) en los tallos y en las uvas momificadas de la temporada anterior. Las esporas (conidias) se producen durante la primavera y son arrastradas por el viento a las diferentes partes susceptibles de la planta donde el hongo penetra directamente en el tejido o en la planta a través de lesiones y/o heridas, así como aberturas naturales de las plantas.

También es posible que este hongo cause infecciones en el ovario de la planta durante la última parte de la floración. Cuando este tipo de infección ocurre el hongo permanece inactivo hasta la etapa de envero. Cuando la planta alcanza esta etapa de su desarrollo el patógeno aparece para causar daño a la fruta. Las condiciones óptimas para que el hongo cause la infección son, una temperatura entre 59°F y 68°F, y la presencia de agua en la superficie de la planta. Sin embargo, las esporas pueden germinar en temperaturas de 34°F a 86°F y en la ausencia de agua cuando la humedad del ambiente es de cuando menos el 90% durante aproximadamente 15 horas.

Sitios Recomendados

Guía del medio oeste para la aspersión de fruta pequeña y de uvas (Midwest Small Fruit and Grape Spray Guide)

Revisado por Bruce Bordelon, Universidad de Purdue y Eric Stafne, Universidad Estatal de Oklahoma
Traducido por Maria G. Fabregas-Janeiro, Universidad Estatal de Oklahoma

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