La frecuencia de aplicación de un pesticida es específica al sitio. Una estrategia usada es la de aplicar cebos dos veces por año. La primera aplicación debería ser hecha después de finales de primavera cuando los vuelos de apareamiento han terminado. Durante la primavera y verano no debe hacerse ningún tratamiento sino hasta el otoño, cuando la siguiente aplicación debe ser hecha. La aplicación en otoño ayudará a alejar las hormigas hasta la primavera siguiente. Este itinerario puede ser mantenido año tras año si hay reinfestación de colonias de hormigas bravas en los alrededores. Otra estrategia es esperar hasta que se encuentren 20 o más montículos de hormigas bravas por acre para volver a aplicar el cebo. En situaciones cuando es más deseable el control de las hormigas a principios de la primavera, tiene sentido hacer una sola aplicación de cebo a finales de verano u otoño.
