Manejo Seguro del Ganado Lechero

Dairy June 15, 2010|Print

Duarte E. Diaz, Ph.D.
Assistant Professor
Utah State University

Gustavo Pena M.V.Z.
Ressearch Assistant
Utah State Univerisity


Contents

Manejo seguro del ganado lechero

El promedio de producción de las vacas lecheras es un reflejo de la influencia del cuidado que reciben durante su vida productiva. Durante las ultimas dos décadas, mejoras en la calidad genética, en la nutrición, en sistemas de ordeño, en diseño de instalaciones y de programas de salud del hato han permitido un incremento sustancial en la producción de leche. Hay estudios que indican que el bienestar de estos animales es un punto importante para poder desarrollar una lechería competitiva y desarrollar un producto de calidad para el consumidor.

El manejo de las vacas lecheras incluye movimientos varias veces al día de manera que dicho manejo puede hasta cierto punto afectar la seguridad del animal o del encargado del manejo. Las vacas son animales sociales que no les gusta verse aislados del grupo, además que son animales de hábitos y tienen dificultades para adaptarse a nuevas situaciones. Otro riesgo representa el ruido excesivo que asusta al animal y provoca un comportamiento impredecible.

Entendiendo esto podemos decir que buenas prácticas de manejo pueden reducir el estrés y pueden incrementar la producción de leche trayendo consigo más ganancias al productor. Estudios científicos han demostrado que las vacas asustadas producen menos leche que las vacas tranquilas.

Existen 6 aspectos de manejo que si se aplican, ayudarán a reducir el miedo en los animales permitiendo un manejo tranquilo y seguro además de mejorar la eficiencia y la seguridad para los empleados.


1. Lenguaje corporal durante el descanso

2. Visión del animal

3. Reacción al sonido

4. Zona de equilibrio y de escape

5. Mansedumbre

6. Conducta del hato

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Lenguaje corporal durante el descanso

Una vaca tranquila come y se hecha a rumiar varias horas al día. Durante la rumia ellas parecen estar relajadas con la cabeza baja y los parpados ligeramente caídos. Si entran a un relajamiento mas profundo las vacas mueven la cabeza hacia atrás y duermen.

Las vacas prefieren echarse sobre su pecho (recumbencia esternal) de preferencia con la cabeza ligeramente hacia arriba con la intención de evitar que el rúmen les presione los pulmones durante la respiración. La cola es otra parte que podemos observar para evaluar el comportamiento de los animales; en un animal calmado la cola cuelga libre, una vaca galopando levanta la cola al mismo nivel que la espalda; pero si el animal esta enfermo o asustado la cola se encuentra entre las piernas.


Visión de las vacas

Las vacas lecheras tienen una vista panorámica de casi trescientos grados (300°) sin tener que voltear la cabeza, esto supone que hay un pequeño lugar donde no pueden ver (área ciega) ubicado atrás de las ancas traseras. Hacer movimientos en el área ciega hace que los animales se pongan nerviosos y puedan patear, así que la forma más segura de acercarse a un animal es por el frente para que pueda ver cuando nos acercamos. Aunque las vacas tienen buena visión de lo profundo, cuando están en movimiento pierden la habilidad de medir la profundidad a nivel del suelo, para medir la profundidad el animal debe parar y bajar la cabeza, esto explica por que los animales paran de forma repentina y se agachan a mirar cuando hay objetos extraños en el piso. Así que pisos irregulares, rejillas de drenaje, objetos extraños o personas desconocidas paradas cerca de la cerca pueden hacer que un animal detenga su camino.


area ciega.jpg


Reacción al ruido

Tanto las vacas como las becerras siempre deben moverse despacio y en forma calmada. Tratar a las vacas de forma violenta puede ser muy estresante para el animal. Gritar, azotar las puertas y golpear los tubos de fiero hace que los animales se espanten y se vuelvan impredecibles, peligrosos y más difíciles de manejar. El uso del chicote para golpear, de la chicharra eléctrica o los gritos deben ser eliminados del manejo del ganado.


El punto de balance y la zona de conflicto

El punto de balance de un animal se le conoce al punto imaginario situado en el hombro de los animales y que puede ser usado para mover a un animal hacia atrás o hacia adelante.

La zona de conflicto es esa línea imaginaria que rodea al animal marcando su espacio personal. El tamaño de la zona varía de animal a animal y depende de qué tan manso o brioso sea el animal. Un animal manso, como la mayoría de las vacas lecheras, tiene una zona más pequeña que los animales salvajes o los animales que no están en tanto contacto con los humanos.

Usar el punto de equilibrio y la zona de conflicto nos ayuda a mover a un animal hacia donde queremos, por ejemplo, si deseamos mover un animal hacia adelante se debe entrar a la zona de conflicto por la parte de atrás del punto de equilibrio y caminar hacia el animal; invierta el proceso si se quiere que el animal se mueva hacia atrás. Pero si se desea que el animal deje de caminar solo de unos pasos hacia afuera de la zona de conflicto.


punto de equilibrio.jpg


Animales mansos y conducta en el rebaño

Las vacas adultas deben ser calmadas y mansas y deben tener una zona de conflicto muy pequeña, a las vacas les gusta la compañía de los humanos. Una buena forma de hacerlos mansos, es trabajar con las becerras cuando aún son jóvenes, acostumbrarlas a la presencia de los humanos, caminar dentro de los corrales para observarlas, llevarlas a la sala de ordeño antes de que vayan a parir y darles tiempo que exploren, que huelan y se acostumbren a los ruidos del interior.

Las vacas lecheras son animales que les gusta estar con más animales del hato y tienen el instinto natural de seguir al líder o ser el líder del corral. El separarlas del rebaño les causa estrés y angustia que se manifiesta como una perdida en la producción de leche.

Por ultimo, las vacas lecheras son animales que pueden causar heridas a los empleados si no se toma las debidas precauciones. Como en el manejo de cualquier animal grande, mantenga siempre suficiente distancia y una zona de escape. Evite que personal que tenga poca experiencia en el manejo de animales, entre en los corrales o mueva a las vacas.

Tanto la seguridad de los empleados como la tranquilidad de las vacas, serán importantes para tener una granja segura y productiva.